Se trata de ayudar al niño a no crear una imagen falsa de sí mismo, sino estamos gestando una imagen equivocada de quien es. Si no logro que tenga herramientas para conocerse no podrá descubrirse, animarse a desplegar lo que está llamado a ser. En el fondo ese chico no se conoce.
Hoy vivimos en un mundo de comparaciones que nos propone estereotipos de belleza, o imágenes de referente académico exitoso. Cada uno tiene que descubrir en sí mismo lo que tiene para dar. Pero vuelvo al planteo inicial, es más probable que se pueda desarrollar naturalmente esta percepción positiva de uno mismo, si en estos primeros contactos, el otro me devuelve una mirada positiva o me hace sentir valioso y considerado.
El desarrollo de la autoestima es dinámica, progresiva, y crece conforme a la persona con distintas facetas. Es una maravilla porque las edades son más que propicias, hay un tablero de posibilidades en los primeros años, que es donde podemos ser más estratégicos.
Un chico que crece con una sana autoestima tiene una confianza básica firme y seguridad personal. Esto le da herramientas para ser menos vulnerable a la presión social, o auto- determinarse, a hacer un uso bueno de su libertad, es decir, de las decisiones que toma. Además, un chico con autoestima es menos factible ser preso de la masificación. Por supuesto que en la adolescencia va a pasar una etapa más vulnerable, y va a sentirse más tironeado, pero tiene herramientas de base; como un escudo protector. Lo necesario es la prevención para encontrarse fortalecido ante situaciones que van a venir.
Estoy convencida que las dificultades que encontramos en el mundo adolescente, si profundizamos en problemáticas como las adicciones, la iniciación sexual temprana, o todas las conductas que ponen en riesgo a los chicos, tienen que ver con una autoestima herida.
Un chico que no se quiere, o no se valora, no puede vincularse sanamente con otros para ser querido, o valorado.
Hoy hablamos mucho de los noviazgos violentos, lo que me hace pensar qué pasará con esa persona que se siente invitada, o de alguna manera asume una relación con una impronta violenta. Enseguida reflexiono cuánto habrá trabajado sobre sí mismo, su historia personal, si fue transitada en armonía o con relaciones sanas para que de alguna manera repita un modo de vincularse que efectivamente lo aleja de algo que lo hace bien. Esto nos explica muchas cuestiones que nos permite entender comportamientos a futuro.
Estas simplemente son líneas para hablar de muchos temas.
Fuente: Gabriela Mango es asesora técnica del Instituto para el Matrimonio y la Familia de la UCA. En marzo, estuvo a cargo de un Seminario organizado por la secretaría episcopal para la educación católica de la diócesis de Posadas, donde brindó “Orientaciones para el fortalecimiento de proyectos institucionales de ESI desde una antropología personalista”.